NADIA CHIARAMONI

LO QUE SE HEREDA NO SE ROBA

Irene Joliot Curie nació en París en 1897. El apellido nos es familiar, Irene era hija de Marie y Pierre Curie. Marie fue galardonada con el Nobel de Física en 1903 y el de Química en 1911, Pier fue Nobel de Física en 1903. ¡Que familia! Siendo incapaz de escapar a los mandatos familiares, Irene estudió Física y Química en la Universidad de París.

Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, Marie tomó a Irene como su ayudante en el Instituto del Radio en París. Más adelante, esa entidad es conocida con el nombre de Instituto Curie (suena lógico que Irene trabaje ahi). Igualmente no había favoritismos, Irene trabajaba con mucha pasión en la investigación.

Para que dimensionemos la fortaleza de Irene, en 1916 comenzó a trabajar como enfermera radiológica ayudando a su mamá a salvar la vida de muchísimos heridos (lo que se hereda no se roba). Más adelante Irene dirigió el desarrollo de dispositivos de diagnóstico de rayos x, los cuales fueron utilizados en hospitales militares. Mientras terminaba su tesis doctoral sobre las partículas alfa emitidas por el polonio en el laboratorio de Marie Curie, conoció a Frederik Joliot. Y aca vienen un montón de chimentos.

Frederik llegó al instituto del radio en París recomendado por Paul Langevin, quien había sido amante de Marie Curie (los detalles de ese culebrón quedarán para una próxima entrega). La cosa es que Irene y Frederik se enamoraron, se casaron y tuvieron una hija, Helene. Años más tarde, Helene eligió como marido al nieto de Paul Langevin...el mundo es un pañuelo...y el mundo científico ni te cuento! Pero me estoy adelantando.

Irene y Frederik se casaron en 1926, las cosas no podían haberles salido mejor, se habían encontrado dos apasionados por la ciencia y los deportes. Tuvieron dos hijos: Helene y Pierre. Hicieron experimentos juntos que llevaron, entre otras cosas, al descubrimiento de partículas subatómicas, tales como el neutrón.

En 1935, esta parejita genial, recibió el Premio Nobel por la síntesis de nuevos elementos radiactivos. Estos nuevos elementos se pueden aplicar en diagnóstico y tratamiento de enfermedades y también como armas. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Irene y Frederik no publicaron más resultados al respecto de nuevos elementos radiactivos para que no sean usados como armas. Irene formaba parte del Partido Socialista. Luchó siempre por el desarrollo social e intelectual de mujeres ya que en esa época las desigualdades de género eran mucho más profundas que hoy en día.

En 1935 (un año después de que su madre falleciera), Irene fue nombrada Directora de Investigación de la Fundación Nacional de Ciencias. No es que las cosas en 1935 para las mujeres habían cambiado mágicamente: tres veces se había postulado Irene, y siempre le habían negado el puesto. A Marie también se lo habían negado (en ese momento ella era la única persona que tenía dos premios Nobel), pero Irene insistió más que su madre.

En 1945 se creó la Comisión Nacional de Energía Atómica; Irene y Frederik formaron parte de este organismo pero en 1950 Irene fue destituida por estar afiliada al Partido Comunista.

En 1956 Irene murió víctima de una leucemia causada por trabajar con elementos radiactivos utilizando poca protección. Dos años más tarde, Frederik tuvo el mismo destino.

Leo y releo la historia de Irene y creo que llegó hasta nosotros muy menospreciada. Quizá por ser mujer, quizá por estar opacada por su madre, como sea creo que es darle el reconocimiento que se merece (al menos desde este pequeño lugar), Aguante Irene!

Texto: Nadia Chiaramoni
Ilustración: Julián Cardozo (IG: @cardozocomics)