NADIA CHIARAMONI

LOS GENES SALTARINES

Bárbara McClintock era una científica especializada en citogenética. ¿La cito qué? Citogenética. Es la ciencia que estudia estructura y función de los cromosomas.

Bárbara fue a la Universidad de Cornell en Nueva York, su mamá no quería que estudiara ya que eso iba a impedir que encontrara marido, en los años 20 encontrar marido era más importante que respirar o que te funcione bien el hígado. La cuestión es que ella obtuvo su doctorado en 1927 trabajando en la citogenética del maíz. Creó una técnica para poder teñir y observar los 10 cromosomas que teñía el maíz, esa técnica le sirvió a miles de estudiantes y científicos que trabajaban en la mejora vegetal.

En 1930 Barbara probó que existe una relación entre el entrecruzamiento cromosómico meiótico y la recombinación de caracteres heredables. Vamos por partes, el entrecruzamiento meiótico es lo que ocurre dentro de una célula cuando los cromosomas de dos individuos se mezclan. Ésto ocurre en organismos que son diploides (mitad de cromosomas de un progenitor y mitad de otro). Los caracteres heredables son los que le quedan al individuo...todo esto probado para el maíz, pero aplicable a las personas ya que todos nosotros somos diploides (tenemos 46 cromosomas en todas las células, 23 de mamá y 23 de papá).

Después de trabajar en Cornell y producir una extraordinaria cantidad de artículos científicos, Bárbara se fue a la Universidad de Misuri, después al Instituto de Tecnología de California y después trabajó unos meses en Alemania pero la Segunda Guerra Mundial la trajo de vuelta a los Estados Unidos.

Alrededor de 1944, Barbara observó que había ciertos fragmentos que podían pasar de un cromosoma a otro y esto tenía una influencia en el fenotipo del maíz (son los caracteres que están a la vista). A estos fragmentos los llamó cromosomas saltarines. El postulado de los cromosomas saltarines era muy novedoso y Bárbara no la tuvo fácil, quizá el camino se le hubiese allanado si se llamaba Carlos...o Roberto...en fin, si era hombre.

Alrededor de 1950 y debido a la resistencia que presentaba la comunidad científica, Bárbara decidió dejar de publicar los resultados respecto de los genes saltarines...pero no dejó de investigar. En la década del 60, dos científicos franceses observaron los mismos efectos regulatorios que había observado Bárbara pero en genes de bacterias. El avance de la ingeniería genética permitió estudiar en profundidad los genes saltarines que Bárbara había descrito en los años 40; ahora tenían nombre: se llamaban transposones.

Para algunos, la historia de Bárbara tiene un final feliz ya que en 1983 le dieron un premio Nobel por haber descubierto los transposones. Yo creo que el premio llegó con un retraso de más de cuarenta años.

“Si sabes que estás en el camino correcto, si lo sientes, entonces...no importa lo que digan”. Barbara McClintock 1902-1992.

Texto: Nadia Chiaramoni
Ilustración: Julián Cardozo (IG: @cardozocomics)